Haga Click Aquí para volver a los titulares
Miguel Gamondi es el preparador físico de la selección de Burkina Faso
Relato de una aventura en el corazón de Africa

Haga click aquí para ver la foto ampliada Daniel Lovano / EL POPULAR

Burkina Faso recién apareció en el mapa para muchos argentinos a fines de setiembre, cuando la selección nacional Sub 17 perdió 2 a 0 con los africanos el partido por el tercer puesto en el Mundial de la categoría, que se jugó en Trinidad y Tobago.

Luego de ese campeonato, un cable circuló por las redacciones de todos los diarios del país y decía que el técnico argentino Oscar Fullone había arreglado condiciones para conducir a la selección mayor de la ex colonia francesa en la Copa de las Naciones de Africa, que se jugará desde el 15 de enero en Malí. Pero la información pasó inadvertida, como una más entre las tantas que circulan por las PC y que van a parar a esos archivos que rara vez se vuelven a consultar.

Claro. El cable no decía que Miguel Gamondi (aquel que jugó en Ferro Carril Sud desde los infantiles hasta la primera división; el pibe que estudió en el Colegio Nacional; o el preparador físico que se recibió en el Instituto y de inmediato le apuntó a la excelencia) se había sumado al cuerpo técnico de esta asociación africana, pero como preparador físico.

Y desde hace algo más de un mes está trabajando en el continente africano. Una historia fantástica, que bien vale un relato, aunque sea vía e-mails.

"Realmente, estoy viviendo una experiencia fantástica. Y yo deseaba trabajar junto a Oscar Fullone, que además de sentir nuestro fútbol, hace más de 20 años que labura en Africa. Aquí es Gardel; ha ganado todo, y a cada momento lo llaman para ofrecerle trabajo de todos lados".

Gamondi firmó contrato con la Federación de Fútbol de Burkina Faso hasta la finalización de la Copa de Africa, que se va a jugar en Malí, pero hay pocas chances para extenderlo porque tiene un contrato abierto en Libia.

"Hasta ahora sólo estamos autorizados para esta Copa. En realidad es Oscar quien tiene el gancho en Libia. Podríamos armar otra figura contractual, pero preferimos terminar bien el tema. El ingeniero Kadhafy (hijo de Muammar) quiere que volvamos a Libia para trabajar en un equipo y con la Selección, pero también hay otras buenas posibilidades, así que estamos en eso".

Inicio en Casablanca

La selección de Burkina Faso, con su técnico Oscar Fullone y con Miguel Gamondi como preparador físico, puso su pie el 3 de noviembre en Casablanca, la ciudad que le dio el marco a la inolvidable película en la que Humprey Bogart era Rick Blaine e Ingrid Bergman era Ilsa Lund Lazlo, durante la ocupación alemana en Francia, en la Segunda Guerra Mundial.

Hasta allí llegaron dos argentinos y un plantel africano para realizar la pretemporada, que desembocará en la Copa Africana de Naciones que se iniciará el 15 de enero en Malí.

"Marruecos es un país excelente, con unos lugares bárbaros para entrenar".

Para un preparador físico la comunicación con sus jugadores es primordial. Se dice que los grandes responsables de los buenos grupos son los profes, pero en Burkina se habla francés y varias lenguas nativas. Difícil comienzo para Miguel, que maneja el castellano, algo de francés y nada más.

"Con nosotros labura un profe marroquí, que es importante por el manejo del idioma árabe y del francés. Yo trato de comunicarme con ellos en francés, aunque a veces me cuelgo; les digo algo de árabe y un poco de inglés. Es una risa. Pero voy bien y seguro me entienden los pibes, que es lo más importante".

Los once primeros días de Gamondi en Africa fueron en Ifran, un pueblito pintoresco, ubicado a 1.600 metros sobre el nivel del mar, que a Miguel le trajo reminiscencias de Sierras Bayas. Casitas bajas, caminos intrincados, gente muy amable y pasión por el fútbol.

"Una de las cosas importantes que hicimos al llegar fue la revisación médica, porque no había nada. Tuvimos que desparasitarlos por prevención y los vitaminizamos. Ni hablar de la alimentación. Se comen la vida estos pibes, y ese es uno de los problemas más graves, junto con el clima, porque en su país soportan temperaturas superiores a los 40 grados".

Aprovechando las ventajas que otorga la altura para el entrenamiento de alta competencia, muchos deportistas europeos visitan todos los años Ifran para realizar la puesta a punto con miras a las exigencias de la alta competencia. Allí estuvo Miguel con los morochitos de la selección nacional de Burkina Faso.

"Esta experiencia de entrenamiento en la altura fue muy productiva. Entrenamos en 1.600, 1.800 y 2.000 metros. Ifran es un lugar genial para laburar y fue maravilloso entrenar en la nieve, aunque como soy yo con el frío, asomaba la cabeza sólo para entrenar".

Ese aire paradisíaco que roza a todo lo natural en el continente africano lo comprobó Miguel Gamondi en Agadir, otra ciudad marroquí, pero sobre la costa atlántica con sus playas con no más de 50 centímetros de profundidad, con agua color verde esmeralda.

"El trabajo que hicimos en la arena y en el mar fue hermoso. Allí, en Agadir, comenzamos con los amistosos. El primero lo jugamos con un equipo de la segunda división de Marruecos y los pibes tocaron como locos. Al final hicimos un gol con una pasada por atrás (¡al mejor estilo del Flaco Menotti!) y con un cambio de ritmo tremendo que nos llenó de alegría".

En la primera parte de la pretemporada sólo estuvieron los juveniles, pero a la gira que la selección africana realizará este mes se sumarán los veintitrés jugadores que están jugando en las ligas europeas.

"Los jugadores de Burkina tienen una técnica muy buena, pero tácticamente no les enseñaron nada, así que ahora -con el trabajo físico y un par de cositas-, están aprendiendo. Creo que en el equipo hay tres o cuatro pibes que tienen un futuro tremendo. Tenemos siete chicos que jugaron el Mundial Sub 17 de Trinidad y Tobago. Algunos de los que trajimos no juegan en clubes y otros se entrenan un par de veces por semana, porque no tienen plata. Hay uno que es tremendo; la rompe y sólo entrena en el barrio. Son obedientes, muy disciplinados, pero arrastran una gran falencia organizativa. Hay un material humano excelente, al que le debemos sumar mucho trabajo, rigor y disciplina. ¡Bah! Como en todo el mundo, el fútbol acá también es igual a orden más talento".

En Ouagadugou, la capital de Burkina Faso, Gamondi inició el 3 de diciembre los últimos diez días de la preparación. Después vendrán los amistosos en serio, previos a la Copa de las Naciones de Africa: el 15 en Zambia; el 28 en Malí; el 6 de enero en Egipto y hasta el debut en la Copa, Burkina Faso va a jugar un par de amistosos más, contra la República Democrática del Congo y contra Camerún.

"De la vida en Africa, aparte de los idiomas, hay que conocer su idiosincrasia, porque son culturas totalmente diferentes a la nuestra. Me llamó la atención el respeto a la religión. En el período del Ramadán, en el que durante un mes la gente no come ni bebe nada desde las 5.30 hasta las 17.30, se cubren todo el cuerpo; no andan en shorts. A esa experiencia la viví en Agadir, pero los turistas no tuvieron problemas y nosotros tampoco. A veces me levantaba y encontraba a los pibes orando en los pasillos del hotel. Son muy practicantes, por eso hasta las 17.30 no andaba un alma en la calle, pero después salían disparados a comerse todo y a fumarse todo".

En "casa" comprobó que a los militares que manejan este país enclavado en el corazón de lo que fueron las colonias francesas en Africa, les encanta meter sus narinas en el fútbol.

"En Marruecos estuvo con nosotros el embajador de Burkina Faso. Nos hicieron una recepción impresionante en la embajada, porque esto para ellos es como una razón de estado. Una vez estaba 'matando' a los pibes en un entrenamiento y el traductor me dijo si podía parar porque estaba el embajador. 'Ma' que parar', le dije. Había que seguir laburando, porque para eso estábamos allá. Dicen en el país que existe una pasión impresionante por el fútbol, y que el presidente es un fanático del fútbol pero, como son todos militares, cuando pasa algo los tienen al trote".

Pero en los campos de la pelota los uniformados suelen tener actitudes tolerantes que no tienen en la vida cotidiana. Siempre será así, desde Mussolini hasta la eternidad.

"Un dirigente de la Federación me quiere dar el pasaporte para que me quede a trabajar con ellos. Yo no entiendo nada. Deben estar locos con mi trabajo para ofrecerme la nacionalidad. El presidente de la Federación, el coronel Traore (¡acá son todos militares viejo!) ya me pidió dos veces que me quede para preparar a las selecciones juveniles para el Mundial 2003 y las clasificaciones de la Copa de Naciones, pero mi idea es seguir junto a Oscar, porque puedo aprender un montón de cosas a su lado, especialmente del Africa negra, que sólo se pueden asimilar vivenciándolas".

De todas las vivencias, las más hermosas están por llegar.

Haga Click Aquí para volver a los titulares

El Popular SAIC | Todos los derechos reservados (c) 2001