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Ayer absolvieron a su amigo en juicio oral y público
Determinaron que la muerte de un joven se produjo por accidente

Un olavarriense de 21 años fue absuelto ayer en juicio oral y público al determinarse que la muerte de otro joven que lo acompañaba, tras cometer un robo en una vivienda, se produjo al dispararse accidentalmente una carabina.

El fallo del Tribunal en lo Criminal Nº 2 de Azul, con el voto de la doctora María Alejandra Raverta y la adhesión de Eduardo Jorge Uhalde y Gustavo Roberto Abudarham, consideró veraz la versión que brindó el acusado.

Cristian Sebastián Doucedes fue acusado por la fiscalía por el homicidio de Maximiliano Frecero, quien murió el jueves 7 de diciembre de 2000, aunque los magistrados entendieron que los hechos ocurrieron tal como los describió al prestar declaración indagatoria en la causa.

Según la versión del propio acusado, aproximadamente entre las 20.30 y las 21 del día del hecho, "se encontraba en la plaza Mariano Moreno del Prado Español junto con Maximiliano Frecero, su novia, de nombre Natalia Donofrio, y Lucas Aranda".

Doucedes y Frecero partieron del lugar, argumentando que se iban a la casa de la abuela y se dirigieron a una finca de la avenida Sarmiento, pasando La Rioja, con intenciones de cometer un robo en una vivienda.

"Una vez que llegaron a Sarmiento y La Rioja deciden dejar las bicicletas arrojadas sobre La Rioja mano izquierda entre Sarmiento y la que correspondería a la calle Estrada". La bicicleta de Doucedes quedó unos veinte metros delante de la bicicleta de Frecero, en sentido hacia avenida de los Trabajadores.

Los dos jóvenes caminaron hacia una quinta situada sobre calle Sarmiento, pasando La Rioja, aproximadamente unos cien metros en sentido hacia Circunvalación. "Maximiliano Frecero entra por una ventana sin trabar y le alcanza el dicente (Doucedes) un teléfono fax, una cafetera y un televisor chico".

"Al salir Maximiliano de la casa lo hace con unas armas", declaró el acusado, para describir una carabina calibre 22 y una escopeta recortada. Y, luego, aseguró que se fueron del lugar caminando hacia calle La Rioja. Doucedes llevaba la cafetera, el teléfono fax y el televisor y Frecero las armas y unos teléfonos celulares.

Ambos caminaron hasta donde habían dejado las bicicletas. Al llegar a este lugar, el acusado se llevó el televisor y la cafetera y Frecero se quedó con las armas, el teléfono fax y los celulares".

Pero en ese momento advirtieron que alguien se aproximaba en bicicleta, por lo cual simularon estar orinando.

Cuando el desconocido se alejó, Doucedes subió a su bicicleta y comenzó a circular por La Rioja hacia Trabajadores, llevando el televisor y la cafetera. "Pero al hacer unos diez o quince metros escucha un disparo de arma de fuego y al darse vuelta (...) advierte que Maximiliano se caía de la bicicleta, a la vez que éste le decía textualmente: 'Kiko me la pegué' (Kiko es el sobrenombre del declarante)".

Al ver a Frecero caer, Doucedes tiró las cosas que llevaba en el basural que existe a un costado de la calle para ir a ayudarlo, pero Frecero se reincorporó y empezó a pedalear en su bicicleta tomando por Sarmiento, mientras le gritaba que se quedara en el piso y no se moviera.

Finalmente, Frecero recorrió algunos metros y cayó sobre la calle Sarmiento, a ochenta o cien metros del cruce con La Rioja. El acusado optó por dirigirse hasta la casa de su madre, en Sarmiento y Celestino Muñoz. Allí le pidió que llamara una ambulancia, mientras él regresaba hasta donde estaba su amigo.

En ese momento una joven que vive en la esquina de Sarmiento y La Rioja se detuvo y preguntó si podía ayudar en algo. Doucedes le pidió agua y la chica la trajo. Minutos después llegó la ambulancia.

Apenas su amigo fue trasladado, Doucedes fue hasta la casa de la madre de Frecero. Lo recibió su concubino, a quien le contó lo sucedido. Y cuando apareció, la mujer lo increpó reprochándole la noticia e insultándolo.

Contrariando la acusación de la fiscalía, el Tribunal entendió que de dicho relato no puede extraerse un indicio de mala justificación como se pretende, pues se encuentra corroborado en todos sus tramos por los testigos que declararon durante el debate.

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