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Araceli Gutiérrez, sobreviviente y familiar de desaparecidos, reveló la historia de su familia diezmada durante la dictadura
Duro testimonio sobre la represión en Olavarría en los Juicios por la Verdad

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Durante poco más de tres horas, Araceli Gutiérrez, sobreviviente de la represión en Olavarría, volcó su testimonio en los Juicios por la Verdad ante la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata. Y relató allí desde las 10.45 del miércoles el entero periplo de horror de su familia durante los años de la última dictadura militar sentada en un banquillo ante los jueces Leopoldo Schiffrin y Julio Reboredo y el fiscal federal Carlos Dulau Dumm. Un periplo del que ni su hermana ni su cuñado salieron con vida. Y la pequeña hija de ambos, de apenas ocho días, fue hallada por caso en un moisés frente a la comisaría de Cacharí y debió ser adoptada por su propia abuela materna por cuestiones legales.

Monte Peloni, el Pozo de Banfield, la Comisaría Quinta de La Plata o la Brigada, de Las Flores, fueron algunos de los centros clandestinos de represión reflejados por la testigo. Y no faltaron los nombres: coronel Ignacio Aníbal Verdura (Jefe del Regimiento de Caballería II de Olavarría) y su subordinado directo de Alfredo Oscar Saint Jean (Comandante de la Brigada de Caballería Blindada I correspondiente a la Sub-zona 12). Pero no sólo: a raíz de su detención en el centro clandestino de Monte Peloni, Araceli Gutiérrez logró identificar al sargento Carlos Alberto Muñoz (Chacho) y a Omar Ferreyra (Pájaro), director de Control Urbano comunal. Y al momento de nombrar a Ferreyra dijo que "ahora está ocupando un cargo dentro de la Municipalidad de Olavarría". Ante lo que uno de los jueces repreguntó: "¿cómo un cargo?". Y la nueva respuesta y el nombre del Intendente municipal quedaron volcados en el testimonio de la mujer, la misma que en mayo identificó ante las cámaras de televisión nacional del programa Punto Doc al actual funcionario olavarriense como uno de los militares que actuó en Monte Peloni durante su detención.

La última vez

De algún modo, la propia historia de Araceli Gutiérrez refleja uno de los casos testigo de cómo grupos de tareas pertenecientes a la Policía Bonaerense con apoyatura del Ejército secuestró a varios de los integrantes de una misma familia en diferentes puntos de la provincia. Y ese testimonio desnuda de qué manera las distintas fuerzas lograban combinarse bajo un mismo objetivo.

El caso por el que Araceli Gutiérrez fue citada es el del secuestro y desaparición de su hermana, Isabel y su cuñado Juan Carlos Ledesma. Pero a partir de allí quedó desentrañado cómo casi simultáneamente, cinco integrantes del mismo grupo familiar fueron llevados desde Olavarría y Tandil y trasladados a distintos centros clandestinos de detención dentro de la provincia. Y ni Isabel Gutiérrez ni Juan Carlos Ledesma volvieron a ser encontrados con vida. "Mi papá fue uno de los últimos en ver con vida a mi hermana. El 26 de diciembre ella dijo, en la Brigada de La Plata, `dónde me llevan que no comí` y el guardia dijo `donde te llevan no se necesitás comida`. De ahí en más no se supo más de mi hermana", reveló.

Desde barrio CECO

El matrimonio Ledesma vivía inicialmente en La Plata en donde -por su pertenencia a Montoneros- eran intensamente buscados. Dejaron la capital bonaerense y se instalaron en el barrio CECO, en Olavarría, en 1977, en donde tenían familiares. Isabel Gutiérrez, en aquel tiempo, trabajaba como recepcionista en un hotel platense. Ledesma, en cambio, era electricista del automotor y tenía un cierto rango dentro de la agrupación guerrillera. Cuando una patota policial irrumpió en la casa que habían dejado en La Plata -contó ayer Araceli Gutiérrez a EL POPULAR, reflejando detalles relatados antes en el Juicio- "acribilló a un matrimonio y se llevó a la hija de 15 años". Esta adolescente fue vista por última vez por Adriana Calvo de Laborde, en la Comisaría Quinta de La Plata, en muy mal estado y hoy integra la lista de desaparecidos.

Cuando la primavera del 77 se estaba acercando, el 13 de septiembre, precisamente, fue secuestrado Francisco Nicolás Gutiérrez, padre de Isabel y Araceli, en Tandil. El hombre era policía. Y ese mismo día, un grupo comando que se identificó como "coronel Bergel" estuvo en la casa de Araceli, también cercana a barrio CECO, preguntando por su hermana. Tenían entre las manos una fotografía de Isabel "que prueba que era gente llegada desde La Plata. Porque era una copia de la que estaba en el hotel en el que trabajaba mi hermana", contó.

En un moisés

No tardaron mucho en dar con la pareja que tanto buscaban. Entre el 14 y el 15 de septiembre fueron secuestrados "por una patota de civil". Y el 16 de septiembre fue el turno de Araceli y de su marido, Néstor Elizari, quien también declaró el miércoles como testigo. Fue ése el fatídico 16 de septiembre olavarriense en que en diferentes operativos y en distintos puntos de la ciudad fue también secuestrado un grupo de jóvenes, algunos de los cuales luego fueron asesinados o desaparecidos.

Después del secuestro muchos fueron trasladados a la Brigada de Investigaciones de Las Flores, sometidos a interrogatorios bajo durísimas torturas que Araceli Gutiérrez detalló durante su extenso testimonio.

Ante los jueces Schiffrin y Revoredo contó detalles durísimos y experiencias de enorme crueldad. Sin embargo, el único momento en que se quebró y rompió en un llanto que parecía imparable fue "cuando me acordé de algo que para muchos puede parecer insignificante. Fue cuando recordé que la patota que se llevó a mi hermana les robó también unas latitas de leche Nido que estaban decoradas y pintadas con flores. Es terrible pero creo que eso desnuda la miseria más profunda de alguna gente". Por esos días, sus sobrinos tenían respectivamente un año y la más pequeña, ocho días.

"A la beba la dejaron en Cacharí, en un moisés enfrente de la comisaría. Y alguien avisó a mi mamá con una nota en el parabrisas del auto diciendo su nieta está en Cacharí. Mi mamá nunca pudo probar legalmente que se trataba de su nieta y entonces para poder tenerla la tuvo que adoptar. La jueza de Azul puso que se la entregaba en adopción por `presunto vínculo no pudiéndose probar la identidad` ", relató.

Un agradecimiento

Fueron tres largas horas. "Cuando todo terminó, uno de los jueces me dijo `muchas gracias por haber venido`. Y yo le dije que cómo me iba a agradecer a mí. Eso es una responsabilidad mía por los compañeros que ya no están. Yo le tenía que agradecer a él por haberme permitido hablar también del proyecto que teníamos, de los sueños de aquellos años, de cómo impusieron lo que quisieron dejando hoy a nuestros pibes destrozados por el hambre y la droga. Les pude hablar de gente como Graciela (se refiere a Graciela Folini, también desaparecida) que tenía un tremendo compromiso social. Ella militaba en el barrio La Cumbre, en 134 y 529, en La Plata y se ocupaba de los pibes. Era una persona muy humanitaria, muy piola. Enseñaba a leer, llevaba a los chicos a curar. Era un hermoso ser humano".

Francisco Nicolás Ledesma fue liberado en febrero de 1978, en una calle cerca de Brandsen. Araceli Gutiérrez y Néstor Elizari fueron trasladados a la Unidad Penal de Azul y luego blanqueados, hasta su liberación. Juan Carlos Ledesma e Isabel Gutiérrez, en tanto, continúan desaparecidos.

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