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BASQUETBOL. El camino que llevó a Estudiantes a lo más alto
Un sueño hecho realidad

Fue en el  otoño de 1992 cuando nació el sueño que hoy es realidad.

Una noche típica de esa estación del año, con frío y una tenue llovizna, después de una sesión de entrenamiento se realizó una reunión de dirigentes y jugadores en la confitería del sector del paddle albinegro.

Después de largas deliberaciones surgió un sí rotundo y unánime para confirmar la participación de Estudiantes en el torneo regional de clubes de básquetbol.

Los protagonistas de ese hecho que inició el derrotero de los albinegros con el objetivo de llegar a la Liga Nacional de básquetbol, tienen nombres propios y hoy quizás algunos memoriosos recuerdan al doctor Héctor Ginés Altamira, quien junto a otros  pusieron proa aferrados a la ilusión de ser parte de la competencia mayor del básquetbol argentino.

Esa noche nació el slogan que después se hizo realidad, ya que para solventar fondos se imprimieron calcos con la leyenda: “Estudiantes a la Liga Nacional” y debajo  “Apoye al equipo de la ciudad”.

 Junto a “Chiquito” Altamira estuvieron en el arranque organizativo el entrenador Roberto Oscar Brúa, el dirigente Pedro Escobar y los jugadores Jorge Fuchs y Humberto Clérici.

Y como la competencia se acercaba y había que reforzar el equipo comenzaron los contactos para que se concreten la llegada de Mariano Beltramella, el armador de juego misionero Horacio Santa Cruz y el ala pivote santafecino Luis González.

El equipo funcionó a la perfección. Sólido en defensa y mortal atacando rápido fue dejando rivales a la vera del camino.

 Tuvo el apoyo del público por la entrega de sus integrantes y porque supo demostrar dentro de la cancha la esencia del deporte de los cestos: jugar en conjunto.

Lo logró con jugadores que aportaron lo suyo y lucharon en pos del objetivo como Leo Sainte Cluque, Jorge Botta, Alejandro Barresi, entre otros.

Con el básquetbol atildado que siempre caracterizó a las escuadras del Parque Carlos Guerrero, partido tras partido fue subiendo escalones para protagonizar encarnizados duelos con Unión y Progreso de Tandil, un duro adversario que quedó en el camino con una memorable actuación de los “bataraces” en el gimnasio de los tandilenses.

Después tuvo otro rival de fuste como Comandante Espora, para dirimir la zona Sur y nuevamente los dirigidos tácticamente por Oscar Brúa impusieron su mejor básquetbol y pasaron a definir el pleito bonaerense con Ciclista de Junín, recordado equipo liderado por Gastón Zagrodny, a quien eliminaron en un tercer cotejo en cancha neutral  que se jugó en Atenas de La Plata.

Y el sueño iba camino a concretarse. Ya era el equipo de la ciudad y había alcanzado el mérito del reconocimiento olavarriense por haber llegado a lo hecho por Racing A. Club, en 1986 y San Martín de Sierras Bayas, en 1989.

También creció el apoyo de los dirigentes sumándose entre otros el escribano Gustavo Falabella y el licenciado Adolfo Escudún, entre los más recordados.

La Liga Nacional “B” y el Torneo Nacional de Ascenso (TNA) no tardaron en llegar.

 El primero por la deserción de River Plate y el restante por la compra de la franquicia de Luz y Fuerza de Posadas.

Y, después dos temporadas se cristalizó el sueño. Estudiantes de Olavarría estaba en la elite del básquetbol nacional.

Su llegada tuvo como génesis aquella reunión de fanáticos del básquetbol que postergando horas al trabajo y la familia apostaron a la concreción de un sueño.

De una utopía si se retrocede a aquella época donde el básquetbol genuino no tenía una plaza confiable para crecer y llegar, máxime después de lo que se había visto y degustado con los tradicionales torneos “Verano”, donde nuestra ciudad se pobló de extranjeros y jugadores de primera línea.

La nueva camada de dirigentes apostó a un entrenador joven y capaz, como Sergio Hernández, quien tomó el desafío y apostó a consolidar a Estudiantes en la Liga Nacional.

Y lo logró en dos temporadas, manteniendo una base del plantel y eligiendo con inteligencia y sagacidad a los nuevos integrantes. Primero con un octavo lugar en la edición anterior y en la recién terminada abrochó su primer título de campeón, que por esa cosas del destino llegó en otoño; una estación del año que parece estar teñida de blanco y negro, ya que también coincide con el nacimiento de la entidad “bataraza”. 

Cartas de lectores
Quejas de un cordobés por el
trato recibido en Olavarría

 “Soy cordobés, simpatizante de Atenas y como varias decenas de personas arribé a Olavarría para ver a mi Atenas consagrarse campeón de la Liga por séptima vez. Fui con una de mis hijas porque me habían comentado que el Parque Carlos Guerrero es un estadio seguro y que el público de Olavarría es bullicioso pero no agresivo.

En realidad no la pasamos muy mal. Pero tuvimos un poco de susto cuando no nos abrían las puertas de ingreso y debimos soportar por 40 minutos el insulto artero de algunos simpatizantes locales. La policía se colocó en el medio con un par de patrulleros y evitó males mayores, pero no pudimos encontrar un dirigente de Estudiantes que nos hiciera ingresar. Ellos aducían que no estaban los controles de la puerta asignada para nuestro ingreso. Pasamos momentos difíciles.

En otro orden, vimos con mucho desagrado como Atenas fue recibido en la cancha. De todos lados le arrojaban bolsas de plástico con papeles adentro, nada contundente por cierto, pero signo inequívoco de mala educación.

Al final coincidimos en el mismo restaurante que el equipo cordobés, no por casualidad por supuesto. Los jugadores, salvo Campana y Milanesio, no pudieron arribar sino hasta entrada la madrugada. Ocurrió que un grupo de inadaptados arrojaba piedras y escupitajos sobre los jugadores. Incluso intentaron agredir a los familiares de los jugadores: léase madres, novias, esposas e hijos. Esto continuó hasta que llegó al lugar un patrullero que escoltó a los jugadores hacia el restaurante.

No escribo esto para que usted lo sepa, seguramente los medios de Olavarría se habrán hecho eco de estas escaramuzas. Lo que sí quiero comentarles es que como cordobés me sentí defraudado por la actuación del público local.

Fíjense que Atenas es un equipo reconocido internacionalmente, ha conseguido lauros para nuestro país en cientos de canchas de todo el mundo, tanto con la verde camiseta de Atenas como con la celeste y blanca de la selección. Son personas que superaron muchos obstáculos y exámenes y siempre salieron airosos. Fue penoso para nosotros ver como el ídolo deportivo de nuestra provincia fuera insultado desde todos los costados. Verdaderamente para los cordobeses Marcelo es un ejemplo de persona, desde joven se destacó por su hombría de bien, dentro y fuera del rectángulo. Enumerar aquí sus récords sería ocioso, sólo les pido a los olavarrienses que se fijen en la media docena de páginas de Internet que siguen su campaña, o que se pongan en contacto con los clubes de fans que están diseminados por todo el país.

En cuanto a las agresiones en el hotel, creo que a esa hora algunos todavía no se habían dado cuenta de la importancia del lauro conseguido.

Sólo nueve equipos han llegado a ser campeones en toda la historia de la Liga Nacional de Básquetbol en estos 16 años de competencia. Lo que ganaron los muchachos que conduce el Lobito Fernandez es tan importante, tan valioso, que parecía incomprensible que en lugar de festejar el campeonato se dedicaran a agredir a los derrotados.

Aquí en nuestra Córdoba nunca hemos debido soportar un bochorno semejante, Jamás equipo alguno se fue del estadio molestado o insultado, mucho menos en el hotel. En Córdoba han ganado cosas importantes Olimpia de Venado Tuerto, Ferro Carril Oeste, Independiente de Pico, Gepu de San Luis, Franca All Stars o el Vasco de Gama de Río de Janeiro. Para los cordobeses la defensa de la limpieza en el básquetbol es muy importante. Es que tal vez sea el único deporte de masiva concurrencia al que todavía puede ir la familia.

Ustedes en Olavarría también tienen que cuidar a sus aficionados, a los que no se adapten hay que alejarlos porque el básquetbol no los necesita.

A los muchachos de Hernández, felicitaciones, fueron los mejores durante todo el año, hubiese sido lindo para nosotros que Atenas hubiera cortado las redes, pero no habría sido justo.

Angel Salva. - Barrio General Bustos, Córdoba.

Felicitaciones vía Internet

Olavarrienses que por distintas razones están viviendo en otros lugares del país y el mundo quisieron sumarse a los festejos por el campeonato que consiguió Estudiantes y enviaron sus felicitaciones vía e-mail a nuestra redacción:

Alejandro Codina, desde San Carlos de Bariloche: “Escribo esta nota con una inmensa emoción y todavía no logro reaccionar. Como mucha gente que vivo lejos de nuestra ciudad, he vivido el gran partido que jugó Estudiantes ante un rival de muy buen nivel como Atenas. Puedo decir que me emocionaron hasta las lágrimas esos instantes finales donde el partido estaba para cualquiera de los dos. Deseando en esos momentos estar dentro del Maxi como tantas otras veces, gritando hasta el ahogo al equipo de la ciudad, nuestro equipo que en su corta estancia en la élite de la Liga ya obtuvo su gran título. Por eso esta nota de felicitación a todos los responsables del gran triunfo y a la ciudad que lo apoyó sin diferenciar si el que tenían al lado era de Estudiantes o de Racing, sólo alentaron al equipo de la ciudad. Mis saludos a todos y nuevamente felicitaciones”.

Jorge Enrique Silvestrini: “Me encuentro en el exterior, pero quiero felicitar a la gente de Estudiantes por este logro tan importante. Por suerte mi familia se encuentra en Olavarría festejando el campeonato”.

Elsa Paternostro: “Con mi corazón siempre en Olavarría envío mis felicitaciones al equipo de Estudiantes que se consagró campeón de la Liga Nacional de Básquetbol. Seguí toda la campaña por Internet y me siento muy orgullosa del triunfo. Nunca lo dudé. Cariños de una olavarriense con nostalgias”.

Luag, Alejandra, Egle y Sergio La Spina: “Desde Edimburgo, Escocia, quiero felicitar al Club Atlético Estudiantes en tan merecido logro. Hemos seguido su campaña a través de la página de EL POPULAR en Internet y siempre es gratificante poder informarse a diario. Como pueden ver, los simpatizantes bataraces estamos en todas partes del mundo. Levantaremos una copa de whisky en su honor. Gracias a ustedes por tenernos informados y poder hacernos sentir un poquito más cerca de nuestros pagos, aunque físicamente nos separen miles de kilómetros”. 

Pablo Coleffi
“Atenas está vigente”

Después de digerir la derrota en la final de la Liga Nacional ante Estudiantes, el entrenador Pablo Coleffi rescató que “demostramos que Atenas está vigente y es uno de los mejores equipos del continente”. El bahiense realizó esas declaraciones tras arreglar su continuidad por una temporada más en la entidad cordobesa.

Tras una reunión con el vicepresidente Felipe Lábaque, el técnico bahiense dijo que ha llegado a un acuerdo “para seguir dirigiendo a Atenas un año más. Me quedo porque la tercera será la vencida y conseguiré el título”.

A poco del arribo a la capital cordobesa, donde el equipo griego tuvo una calurosa recepción, Lábaque había dicho que “queremos renovarle a todos los jugadores e incluso a Coleffi”. Para Coleffi, quien percibirá el mismo sueldo y al que se le dará una vivienda, “éste es un nuevo desafío que afrontaré. No me puedo quejar, porque jugamos dos finales y pese a que la perdimos, también la podíamos haber ganado”, subrayó.

La intención es que se queden todas las figuras. Si Diego (Osella) y Leandro (Paladino) se van a Europa, deberemos buscarles reemplazantes. Pero hay mucho tiempo y ahora voy a pasar unos días con mi familia para descansar del intenso trajín de los últimos 3 meses”.

Estoy orgulloso de este grupo, que se la jugó hasta el final, que nunca se dio por vencido y que estuvo muy cerca de conseguir el tricampeonato”, aseveró.

Finalmente, explicó que el balance “es positivo, porque cuando llegué el equipo no estaba bien y contribuí para revertir un bajón deportivo y anímico. Demostramos que Atenas está vigente y es uno de los mejores equipos del continente. No me quiero ir de este club sin salir campeón”, acotó. 

Gustavo Ismael Fernández y el futuro de Estudiantes
“Estoy imaginando el comienzo de algo lindo”

“Conseguir el título de campeón fue la coronación de diez meses de mucho trabajo, no sólo de lo que ocurrió adentro de una cancha de básquetbol, sino lo que pasó en ese tiempo fuera de la cancha, como las horas de viajes en el colectivo por las distintas ciudades, las fricciones entre cada uno de nosotros, por los bajones que en algún momento se produjeron y que el equipo, como tal, se puso firme y pudo levantar. Pero puedo asegurar que no aflojó nadie, todos respondieron, y si alguno tenía un rendimiento menor en un partido aparecía otro para reemplazarlo”. Así comenzó contando Gustavo Ismael Fernández la “historia” interna, lo que sintió el plantel de Estudiantes, que fue campeón de la Liga Nacional de básquetbol 99/2000.

“Siempre nos tuvimos confianza, pero nadie se atrevió a soñar antes, a gritar campeón antes de tiempo. Por una cuestión de cautela, nada más, pero interiormente nos sentíamos campeones, que podíamos ganarle a Atenas, más allá de que era difícil porque los cordobeses son los mejores de la historia. Si nos hubiésemos sentido campeones antes de tiempo, por ahí perdés y la desilusión es más grande. Por eso, había que ir paso a paso; debíamos ser mesurados”, dijo el “Lobo”, quien sumó su cuarto título de campeón en la Liga. Los dos primeros fueron con Gimnasia y Esgrima Pedernera Unidos (GEPU) de San Luis, que ya no existe y que el gobernador Rodríguez Sáa llevó de la mano con su respaldo económico, y el último había sido con Boca Juniors, junto con el “Lolo” Farabello.

Ganarle a Atenas fue durísimo. En un momento, cuando el equipo griego pasó al frente por cinco puntos, todos en el gran gimnasio temieron por los fantasmas de otros partidos, cuando se escapaba la victoria al final. Pero los jugadores no sintieron lo mismo que los siete mil hinchas “bataraces”.

“Es que nosotros, cuando jugamos, no tenemos tiempo de pensar en esas cosas. Estamos jugando a mil pulsaciones y siempre pensamos en que se pueden dar vuelta las cosas. La gente, en cambio, tiene más tiempo para “ver” el partido. Pero nosotros tenemos la posibilidad de jugar, de dejar todo en la cancha, y entonces es diferente porque al ser protagonistas tenemos cierta ventaja respecto de los hinchas. Ellos lo sufren más, esa es la gran diferencia. Por eso hay gente que en una cancha sufre mucho y no va. Pero jugando, no te das cuenta de la presión”, contó el “Lobito”.

“Este fue mi cuarto título en la Liga y tiene un sabor muy especial. En realidad, cada uno tiene su sabor. El primero con GEPU, porque precisamente era la primera vez que daba una vuelta olímpica; con Boca, en cambio, justo yo estaba atravesando un serio problema personal, más precisamente con mi hijo Gustavito y ser campeón era una especie de revancha con la vida. Yo creo que siempre, en cada temporada, uno va buscando una revancha con algo. Y el título con Olavarría también tuvo su sabor especial por dos motivos:  el primero, que la gente lo hizo especial porque nos apoyó permanentemente y a todos nos hicieron sentir olavarrienses. El otro motivo es que, sinceramente, sirvió para taparle la boca a quienes no confiaron en mí, que no reconocen el trabajo y el esfuerzo que se hace para ocupar el lugar que uno ocupa”, manifestó el base cordobés, de Río Tercero más precisamente, tirando munición pesada contra quienes no le tenían fe y lo habían criticado duramente.

“Lo que imagino para el futuro es un comienzo de algo lindo con Estudiantes. Creo que todavía hay mucho por conseguir con este grupo espectacular de jugadores, siempre y cuando los dirigentes lo sepan mantener. Yo tengo un año más de contrato y estoy tranquilo, pero también me gustaría que se quedaran todos. Sólo espero que no se cometa el error de cambiar todo, de hacer algo raro, ya que hay que cuidar lo que se tiene. Sobre todo, cuando en el grupo se ha formado una buena química”, pidió Gustavo Fernández, quien de esa manera recordó lo que hizo Boca cuando fue campeón: “limpió” a todos después de ser campeón y le costó, tiempo y mucho dinero, formar un nuevo y buen equipo. 

PROMOCIONALES. Fabián Cos compartió la victoria con todos
“Sabía que tenía el auto para ganar”

Fabián Cos hizo explotar en el podio toda su satisfacción por haber obtenido en el circuito “Unión de Dos Pueblos” de Hinojo su primera victoria en la Promocional 850.

La fiesta fue para unos pocos, o mejor dicho, para la gente que siempre estuvo a su lado.

- ¿El sueño hecho realidad?

“Sentí algo raro cuando me mostraron el cartel de última vuelta. Nunca me había pasado. Abrí bien los ojos y traté de continuar como si faltarán cinco más, por eso me mantuve calmo hasta terminar la carrera”.

- ¿Qué sentiste cuando el público invadió la pista en la curva uno para saludarte?

“Es algo que no se puede describir con palabras. Hace tiempo que les debía esta victoria. Hoy hubo gente que no tenía plata para pagar la entrada, pero hicieron el esfuerzo para venir, porque ya en la semana les había anticipado que tenía un gran auto”.

- ¿De quién te acordaste primero cuando recibiste la bandera a cuadro?

“Del ‘Kelo’ (Ezequiel Pomphile). Es un amigo que está jodido y la viene luchando hace cuatro meses. Me prestó su casco y me dijo que iba a ganar. Además su madre me prestó una virgencita para que la colgara en el auto. Me acordé de sus palabras, por eso estaba ansioso por darle un abrazo después de la carrera”.

- En el ‘99 llegaste con posibilidades de ser campeón, pero no pudo ser por no tener un triunfo. Ahora que llegó en Hinojo, ¿desapareció la presión?

“En el 2000 arranqué más firme que el año anterior. Hoy por hoy sabía que tenía el auto para ganar, porque clasifiqué en algunas oportunidades y sin andar colgado.

- Cuando la victoria no llegaba, varios te sedujeron con ofertas de distintos pilotos, pero nunca lo dejaste a Carlos Paternostro. ¿Por qué?

“Porque soy de clase media con él. Paternostro es un preparador muy capacitado y siempre lo apoyé. Perdí varias publicidades por no cambiar de preparador, pero yo puse en primer orden la persona y no el dinero.  Carlos trabajó durante todo el verano y ahora se están viendo los resultados”.

- ¿Cuáles fueron las primeras palabras que cruzaste con Paternostro cuando vino a saludarte?

“¡Por fin... lo esperaba hace mucho tiempo, ahora todo será más fácil!”.

- ¿Ahora sos el puntero del campeonato?

“Ya me saqué el peso de ganar, pero no pienso en el campeonato. Sólo espero mantenerme entre los principales protagonitas de cada domingo”.

- ¿Cuántos días durarán los festejos en Azul?

“Espero que sea como los gitanos: tres días de festejos”.

Cassou es el preparador de su auto
Un piloto para tener en cuenta

El rostro de Juan José Cassou transmitía bronca en el sector de boxes, después de haber finalizado segundo en la final de la Promocional 1500. Y se pudo confirmar en su primera declaración a la prensa: “Salió todo bien, pero ahora no quiero hablar”.

El piloto proveniente del karting tiene personalidad, carácter, mucho talento, aunque son varios los pilotos de la categoría que se molestan por su soberbia.

El tiempo corrió en el circuito “Unión de Dos Pueblos”. Fabián Cos se adjudicó de forma inobjetable su primera victoria en la Promocional 850. Y cuando llegó el tiempo de acercarse al podio para recibir la corona de laurel y la botella de champagne para cumplir con el ritual más esperado, Juan José ya había vuelto a la normalidad, con el correcto ritmo de las pulsaciones.

“Ya se me pasó la bronca. Sucede que me bajé caliente porque el comisario deportivo a la mañana había hablado una cosa y después no se cumplió. Tal vez lo pude haber interpretado mal’.

Al consultarlo sobre el tema tratado en la reunión de pilotos, el novato volante dijo estar molesto con el ganador Nicolás Mogaburu, al mencionar que había tenido varias oportunidades para superarlo y no pudo concretarlo.

“En la curva uno y dos estuve a punto de superarlo. Lo tomo como una barrida de pista. Me molestó que haya realizado tres trayectorias distintas en varios sectores”.

Varios son los pilotos de la Promocional 1500 que cuestionan el rendimiento del impulsor de Cassou, pero para tranquilidad de el propio volante, en la revisación técnica “me desarmaron todo el motor y no me encontraron nada”.

La satisfacción es doble para Cassou porque es el preparador de su propio motor. “Nadie lo puede creer, pero al motor lo hago yo. Me enteré de que  varios no lo creen. Y el chasis lo hace Vázquez, que va muy bien. Desde los 14 años que preparo motores, de mi época en el karting”, concluyó.

Mogaburu

La personalidad de Nicolás Mogaburu es especial. Es un tipo que sabe sacar provecho de los defectos y las virtudes de un vehículo de compitición, un fanático de los “fierros” y un exquisito en la conducción. Todos lo tienen como un “loco bueno”, por eso no resultó raro ver a tanto público ir a estrecharse en un largo abrazo con el chillarense.

En la cuarta competencia, Nicolás Mogaburu se convirtió en el tercer ganador distinto de la temporada. Todo triunfo es una inyección anímica como para definitivamente empezar a pensar con el campeonato. Pero el chillarense parece ser la excepción. “Ya se me pasó el cuarto de hora. No creo que vaya a pelear el campeonato.